Escrito por Juan Carlos Fola el Jueves, abril 9, 2015

Zirkel – Av. Corrientes 327 Piso 22 – Tel.: 4311-3313. Abierto lunes a viernes mediodía. Martes a sábados noche.

Cocina: Europea y Especialidades Alemanas

Zona: Microcentro

Precio: $$$$

El Restaurante del Club Alemán (Zirkel, círculo en lengua teutona), ofrece una propuesta que revaloriza el piso 22 de la tradicional entidad, con su magnífica vista de la ciudad y el río.

La ausencia de lugares donde se puedan comer preparaciones alemanas de alta calidad, es un hecho que no deja de sorprender dada la nutrida colectividad de ese país que vive en Buenos Aires. El Club Alemán, desde el piso 22 del edificio del Instituto Goethe, es una referencia ineludible al respecto. Tras años de zozobras, con propuestas gastronómicas no siempre válidas, ahora el amplio salón con ventanales que dan al río o al centro de la ciudad con el Obelisco incluido, puede hoy aportar mucho más que una vista espectacular. La comida debe acompañar. Y desde diciembre pasado, Zirkel reivindica a esta rica gastronomía no siempre bien representada en nuestro medio. Allí ha recalado Carlos María Esnal, restaurateur al que conocimos años atrás en Katrine, uno de los pioneros de Puerto Madero; que siguió su trayectoria en Chandon Bar, Museo Renault, Caffé Armani, Punta del Este y últimamente La Colección. Hoy, en Zirkel, lo acompaña el chef Pablo Greco, otra buena decisión de Esnal, que tiene ojo clínico para elegir sus cocineros.

Pablo pasó por diferentes lugares, algunos muy apreciados por nosotros, como Italpast La Reserva y Westa Bengal; también por históricos como Pedemonte, y últimamente en Tinos.

La carta de Zirkel ahonda en la cocina europea en general, mediterráneo, pero también especialidades alemanas que ponen a esta culinaria en el nivel que merece.

Zirkel rompe con el mito local de que la cocina alemana es demasiado simple y le falta clase. Hoy con el chef Pablo Greco, es posible probar especialidades europeas y teutonas en particular con estilo propio.

Para el comienzo, gravlax con rúcula, lentejas, papines y mostaza antigua; knackwürst, papas rotas, chucrut y mostaza de miel; strudel de queso y mermelada de cebollas; langostinos panados con chutney de peros y rúcula silvestre; plato de quesos y fiambres alemanes para compartir.

Luego, salmón a la plancha con vegetales de estación y hongos salteados; pesca del día con puré de arvejas y menta; kassler con puré de rábano y cebollas caramelizadas; cordero cocido a 64º con risotto de mascarpone y lima; lomo de res con papas rosti y vegetales; risotto al Malbec y romero con mollejas crocantes; ravioles de cordero, manteca y salvia.

Los postres más tradicionales son el strudel manzanas, helado de crema y garrapiñada de almendras; rote grütze con salsa de vainilla, y Selva Negra. La cocina alemana merecía un lugar de calidad y Zirkel es la excepción que confirma la regla. Un plus es cuando brilla la luna llena, un espectáculo extra que no se cobra aparte.

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