Kassler Kottelet en ZIRKEL 
Las botellas apiladas en la barra componen una estampa como de rascacielos, una suerte de Metrópolis abroquelada y expresionista, muy al estilo de la que soñó el cineasta alemán Fritz Lang en los años veinte. De entre sus pasadizos secretos, Carlos María Esnal –alma mater de Zirkel, el restaurante del Club Alemán- estira la mano y saca una botella de cognac francés Richard Henessy. La costosa botella es la última de cuatro que a Carlos le quedó de su primer restaurante, Katrine, que hizo punta en Puerto Madero allá por 1994. Zirkel es eso, un brebaje inscrito en el debate modernidad-posmodernidad: alfombra como de casino de los Años Locos, columnas recién devenidas en cavas de vidrio y metal. En Zirkel se pueden probar las Kassler ($190), que en la Península Ibérica son conocidas como “chuletas de Sajonia”, y están ahumadas. La carne de cerdo es comprada a un frigorífico alemán de Villa Ballester, así que el corte y el sabor remiten a Deutschland. El actual chef Pablo Greco las conjuga con una salsa de ciruelas y oporto, repollo colorado agridulce y batatas con curry, trasgrediendo el paladar negro amarillo y rojo de las señoras del club, que dicen que “va con papa hervida”. Zirkel está ubicado en el piso 22 de la Torre del Club Alemán. Por los ventanales transatlánticos que rodean tres lados del salón, se puede ver la ciudad sin turbulencias, como en mute. Colonia, en Uruguay, es la vista preferida de los empresarios del mediodía; a la nieta de Esnal, de 3 años, le gusta a la noche girar hacia “el Obelisco chiquito”, engañada por la perspectiva.  Las Kassler del “Círculo”, pues, habilitan con elegancia distintos modos de mirar la cocina: los que se vuelven hacia al pasado, los que otean al futuro.

Av. Corrientes 327, Centro / T. 4311-3313

Planeta Joy: Restaurantes, Bares, Salidas

Por Ezequiel Siddig
Fotos: Víctor Álvarez 

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